¿Otra tremenda injusticia?
Hace unos días os hablé del triste caso de Sally Clark, condenada a prisión de por vida por asesinar a sus dos bebés, debido a un cálculo estadístico erróneo e incompleto.
Hoy os quiero hablar de Lucy Letby, la enfermera condenada a 14 cadenas perpetuas por matar a 7 bebés recién nacidos, mientras estaban a su cargo, e intentar matar a otros 7. Lucy se ha convertido en la asesina en serie del Reino Unido más famosa en los últimos tiempos.
El juicio que la condenó fue uno de los más largos de la historia de la justicia británica. Tras seis años de investigación policial, y celebrado el juicio, no se consiguió alcanzar un veredicto unánime del jurado en uno de los siete casos, como indica la ley que debe ser. Por lo tanto se declaró el juicio como fallido y se llevó a cabo un nuevo juicio.
Peritos médicos y antiguos colegas testificaron contra la enfermera. La Fiscalía estudió miles de documentos durante meses. Se revisaron los resultados de las analíticas: dos bebés exhibían cifras de insulina muy por encima de lo normal. También se hicieron radiografías que mostraron que siete bebés habían sido inyectados con aire. Otros tests indicaron que algunos de los bebés habían sido alimentados a la fuerza.
Entre los datos recopilados en casa de la enfermera se encontró una nota que decía «Soy Mala» y también numerosas búsquedas por internet intentando averiguar las consecuencias de perder a un bebé en los familiares, que los abogados atribuyeron a curiosidad morbosa.
En el segundo juicio, Letby volvió a ser condenada como culpable y la encerraron de nuevo a cumplir su condena perpetua, mientras ella seguía declarando su inocencia. Letby apeló contra esta decisión pero perdió el caso: el tribunal de apelación rechazó sus argumentos.
Uno pensaría que el caso está cerrado, después de tantos años de investigación policial, dos juicios y una apelación. Mientras Lucy sigue en la cárcel, son muchos los profesionales que han empezado a vocalizar sus dudas sobre la culpabilidad de la enfermera: peritos médicos, estadistas, forenses, etc., de renombre internacional, han indicado que existe la posibilidad de que se haya cometido un error judicial. Nadie ha podido aportar pruebas de que así sea, pero sí han cuestionado por qué no se investigaron ciertas otras posibilidades: por ejemplo se sabe que en el caso de los catorce bebés, Letby estaba de turno en la unidad neonatal, pero lo que nadie investigó nunca es lo que pasó cuando ella no estaba: ¿murió algún bebe por exceso de insulina o por tener burbujas de aire en la sangre? Esto no se ha aclarado. Tampoco se ha aclarado si los bebés con burbujas de aire en la sangre presentaban algún otro síntoma típico de una inyección de aire. De hecho, un perito médico ha encontrado otros síntomas típicos que no se sabe si aparecieron en los casos que supuestamente mató Letby.
En lo único que coinciden todos los expertos de una gran variedad de disciplinas y países es en que no se sabe si Lucy Letby es culpable o no de las muertes y los intentos de asesinato por los que ella sigue en la cárcel.
Nuevas líneas de investigación se han abierto en septiembre de 2024, dada la abundancia de dudas expresadas por tantos profesionales. Ya veremos cómo acaba todo esto. Mientras tanto, os invito a leer todo lo que encontréis sobre el caso; hay muchísima información porque ha sido muy mediático y ha durado mucho tiempo. Si alguno de mis lectores tiene alguna pregunta o sugerencia que hacer, por favor, escribidme en el apartado inferior.
Gracias por leerme. Me encantaría recibir vuestras preguntas o comentarios.
¡Hasta pronto!
