El policía que violó la ley… Y a muchas mujeres
Alguna vez me han dicho que en mis novelas policiacas ambientadas en Londres, dejo muy mal a la policía. Y, tras pensarlo detenidamente, creo que tienen razón. Y no es para menos. Tras vivir en Inglaterra durante más de treinta años, veinte de los cuales ejercí como abogada, mi imagen de la policía deja mucho que desear.
Y como para muestra, nada mejor que un botón, hoy os voy a contar el caso de David Carrick, agente de policía que fue un violador en serie durante diecisiete años y cuya actividad delictiva no fue investigada a pesar de las múltiples demandas que se interpusieron contra él.
Todo empezó en 2003 cuando su primera víctima conocida fue retenida a la fuerza, violada y amenazada con un arma de imitación. Pero no fue hasta 2022 cuando finalmente Carrick admitió sus delitos, que incluían 49 cargos con doce víctimas.
En 2023 Carrick fue condenado a 36 cadenas perpetuas tras ser declarado culpable de 85 delitos, incluyendo múltiples violaciones. El juez dictaminó que debería servir un mínimo de treinta años en prisión.
Lo peor del caso fueron las muchas oportunidades desperdiciadas para pararle los pies a este depredador sexual, ya que fueron muchas, a lo largo de diecisiete años, las demandas interpuestas contra él, que no se investigaron por la policía. Si se hubiera hecho un buen trabajo a la primera denuncia, ¡cuántas víctimas se hubieran podido salvar de sus agresiones!
Pero las cosas han ido cambiando con el tiempo. Si bien es cierto que hace veinte años nadie prestaba demasiada atención a una mujer que acusaba a un hombre de violación, en los últimos tiempos, han habido tantos casos de antiguos delitos sexuales, que no denunciaron en sus momento pero ahora se han atrevido, que se ha creado el movimiento que los países anglosajones llaman “Me too” o “Yo también”. Y así los casos han aumentado como una bola de nieve en una gran variedad de sectores de la sociedad donde el depredador estaba en una situación de superioridad con respecto a la víctima: la Iglesia, los orfanatos, Hollywoood, altos puestos en empresas, incluso la BBC, han sido acusados por una multitud de personas que afirman haber sido ultrajadas en otros tiempos cuando no se atrevían a hablar pensando que nadie las creería y acabarían con mala reputación.
Sin embargo, el caso de Carrick es flagrante: un violador en serie dentro de la policía, durante casi veinte años, a pesar de que hubo durante ese tiempo gran número de acusaciones contra él que no fueron investigadas.
No fue hasta 2021 cuando una mujer decidió denunciarlo a la policía de Hertfordshire, ya que este era el condado donde Carrick residía y donde cometía a la sazón la mayoría de sus agresiones sexuales. Esta mujer explicó cómo, un año antes, había conocido a Carrick en Tinder, la aplicación de citas. La primera vez que se vieron, él le mostró sus credenciales policiales antes que nada. Le explicó que buscaba a una mujer sumisa, la embriagó y la llevó a la habitación de un hotel donde, según ella, la violó. Tras esta acusación, Carrick fue arrestado y acusado.
En un principio, Carrick negó todos los cargos, pero al haber sido acusado en un caso judicial su nombre se hizo público. Este caso actuó como el detonante que empoderaría a tantas otras mujeres que habían callado tras ser agredidas sexualmente por este policía. Tanto fue así que la denunciante no dada crédito a lo que había conseguido: desenmascarar a un monstruo que se escondía detrás de la imagen de la ley y el orden.
La policía de Londres hizo públicas sus disculpas después de que se supiera que Carrick había llamado la atención de esta fuerza policial y otras tres fuerzas del país en al menos nueve ocasiones.
¿Cómo no voy a tener una imagen pobre de la policía de Londres? Y este no es el único caso; este es solo el que os cuento en mi blog de hoy. Le seguirán otros escándalos similares, muy posiblemente en el nuevo año. No quiero introducir los crímenes reales que relato en mi blog en vuestras fiestas navideñas.
¡Feliz Navidad!
